Procedimiento monitorio: El arma de las empresas y autónomos

El juicio monitorio es el mejor aliado para autónomos y empresas. Es el procedimiento que mejor les va a servir como arma para reclamar deudas ante clientes morosos.

El mundo de los negocios es emocionante pero difícil, y es inevitable encontrarse con el cliente listillo de turno que decide motu proprio que pagar las facturas es algo opcional.

Ya sabes, has luchado para poner en marcha tu negocio, has invertido tiempo y dinero, y cuando por fin consigues una venta, resulta que tu cliente decide hacerse el olvidadizo y encima no quiere soltar la pasta.

Pues no. Has tenido mucha paciencia, pero hay que poner pie en pared.

El proceso monitorio entra en acción cuando se produce este desagradable episodio, como si fuera tu arma para recuperar lo que legítimamente es tuyo.

Por lo tanto, el procedimiento monitorio, como te decía, es el mejor aliado para empresas y autónomos. En este artículo te mostraré el juicio monitorio, la herramienta legal que necesitas cuando te topas con esos clientes que parecen creer que tu esfuerzo y tu tiempo no valen nada.

La recuperación de deudas puede convertirse en un desafío constante para empresas y autónomos

¿Qué es el procedimiento monitorio?

Es un procedimiento judicial especial que se utiliza para reclamar deudas dinerarias derivadas de la prestación de un servicio o de la entrega de un producto, las cuales tienen que estar acreditadas mediante facturas, albaranes de entrega, certificaciones, o cualquier otro medio que habitualmente se utiliza para documentar deudas según la actividad económica de la que se trate.

En definitiva, es el proceso que te permite reclamar facturas impagadas a tu cliente moroso de manera directa y sin complicaciones.

¿Cómo funciona?

Como veo que ya estás hasta la coronilla de que se rían de ti, voy a explicarte el modus operandi del monitorio:

Paso 1: Recopilar toda la documentación en la que se refleje la deuda del cliente, ya sabes, facturas, contratos, certificados de deuda, burofaxes, etc.

Paso 2: Presentar un escrito al juzgado del domicilio del deudor de petición inicial de procedimiento monitorio, expresando la identidad del “figura” deudor, su domicilio y la cuantía de la deuda, acompañando todos los documentos que te he referido.

Para presentar este primer escrito no hace falta abogado ni procurador, así que lo podrás hacer tú mismo. Eso sí, para evitarte riesgos de que se te quede algo en el tintero, siempre recomiendo que esto lo haga un abogado. No por nada, es porque el abogado se encargará del trabajo sucio con esmero y efectividad, y de paso te ahorrará un dolor de cabeza.

Paso 3: Cuando se admita esta petición inicial, se requerirá al deudor para que en el plazo de veinte días hábiles pague o alegue las razones por las que, según él, considera que no debe ese dinero. Que también tiene derecho a ser oído…

Paso 4: A partir de aquí, el deudor puede hacer tres cosas: pagar, oponerse, o desatender el requerimiento.

¿Qué pasa si el deudor paga?

Pues que el monitorio ha resultado exitoso y el deudor, por tonto, en lugar de haber pagado el dinero que te debe a tiempo, lo tendrá que devolver con intereses y costas.

¿Qué pasa si el deudor desatiende el requerimiento?

A parte de haber constatado que ciertamente era un caradura, vas a poder instar la ejecución.

No me refiero a que te puedes cargar al deudor, sino que se dicta decreto dando por finalizado el proceso monitorio y a partir de ahí se solicita que se ejecute el mismo, es decir, que se lleve a cabo todo lo posible para que el deudor pague la deuda mediante el embargo de sus bienes y cuentas bancarias.

Ahora sí, nuestro amiguito tendrá una espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza.

¿Y qué pasa si el deudor se opone?

Si el deudor se opone, bien porque entiende que puede alegar alguna razón por la cual no debe el dinero que le reclamas, o bien porque quiere alargar lo máximo posible el procedimiento (no sería extraño), entonces, dependiendo de la cantidad reclamada, el proceso se resolverá por las reglas del juicio verbal, si la cantidad es inferior a 6.000 euros, o mediante juicio ordinario si la cantidad es superior a 6.000 euros.

Oye, al fin y al cabo todo el mundo tiene derecho a defenderse y el asunto tendrá que resolverse en el procedimiento adecuado.

Ojito, que el juez puede examinar si hay cláusulas abusivas

Si la reclamación de deuda se basa en un contrato con un consumidor o usuario, el juez sacará la lupa para examinar si en el contrato se ha incluido alguna cláusula abusiva.

De estimar el juez el carácter abusivo de alguna cláusula, podría declarar la improcedencia de la reclamación (con lo cual se iría todo al garete) o la continuación del proceso sin la aplicación de las cláusulas abusivas (con la consiguiente posible rebaja de la cantidad reclamada).

Así que haz tú también las cosas bien y no incorpores cláusulas abusivas en los contratos que hagas con consumidores, sino te verás con los pantalones bajados.

El procedimiento monitorio es el mejor arma de empresarios y autónomos para reclamar deudas.
Desenfunda el monitorio y defiende lo que es tuyo.

¡A por todas!

Así que, empresarios y autónomos, cuando sintáis que la factura se ha perdido en un laberinto de excusas y desplantes, desenfundad el procedimiento monitorio y haced que la deuda regrese a su legítimo dueño.

Es hora de activar el procedimiento monitorio y recordarle a tu cliente que el juego se acabó.

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